estoy leyendo “la joven de las naranjas” me gustan mucho esos libros, me gustan mucho los libros de espejos y espejismos, las posibilidades de las cosas que no se ven…

antes yo creia en muchas cosas
ahora no sé si creo en tantas
lo que esta claro es que ahora pienso mucho menos en esas cosas
y cuando reflexiono sobre todo eso es como verme convertida en una elena rusa, con multitud de elenas pequeñitas dentro de mi, las preguntas de una se ven acalladas por las dudas de otras y las más pequeñas se quedan al fondo y solo de vez en vez las oigo preguntar.

sigo creyendo en la magia pero ahora ya es algo normal.
ya no lanzo hechizos a ningun profesor para que le salga un grano en la nariz
ni intento visualizar el aura a través de mis dedos
ni echo el tarot en el autobus

esa elena ha quedado sepultada, sus preguntas también

a veces me acuerdo de cuando la maga me pregunto por la magia, por aquella chica con pecera y maleta marrón, necesitaba desesperadamente que yo le dijera que también la había visto pero no, yo no la vi (nada más que con los ojos del deseo)

que buscando un baobab aparezca yo y que deje raices en alguien es una magia tan inexplicable como aquello del 1, 2, 3 duerme…

así se reconcilia un poco la elenilla rusa del nivel de profundidad menos 3 con la elena de ahora. porque la magia sigue existiendo.

a veces me da miedo perderla… perder las preguntas. pero sobre todo me da miedo dejar de creerme las respuestas, los abrazos telepaticos, y el amor no visible…

entonces es facil, casi siempre basta con utilizar un hechizo mágico, un spell rápido, solo tres números capicua…

a veces es mucho más fácil. como ahora

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