y entre el día de las lagrimas y el de hoy tampoco ha cambiado nada en tu vida, lo bueno sigue estando y lo malo también, pero me apetece cantar.

mi novia me ha explicado que de pequeña era una sembradora de estrellas (dicesé de pequeños individuos que te asaltan a la puerta de los centros comerciales para pegarte una estrellita y desearte feliz navidad, sin pedir nada a cambio)
me parece suficiente motivo para querela un poco más… imaginarla con pelo corto, diciendo feliz navidad, con su tira de estrellas en la mano…

yo en navidad me compraba pelucas de estas de colorines, para nochebuena había siempre alguna tonteria… pero en mi casa siempre han venido los reyes…

este año los reyes no fuman puros
el año pasado mi padre dijo que le gustaba cuando yo era pequeña (supongo que lo decía porque les deje agua y naranjas), yo no entendí nada… yo siempre soy pequeña y me parece muy poco justo que cuando los niños crecen los pobres camellos tengan que subir y no encuentren en cambio ninguna recompensa (me da más pena los camellos, que los reyes, porque a fin de cuentas los reyes van subidos encima)

ya no van a fumar puros nunca más, pero eso esta bién… no iban a ser los únicos que siguieran pudiendo fumar en el entorno laboral 🙂

a veces la alegría viene contra todo pronostico y se te cuela un poco en los ojos, otro poco en la boca y vas cantando bajito navida, navidad… y pienso que mi padre diría que le gusta que sea pequeña

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