de más pequeña me daba mucha curiosidad dónde irían a parar todos esos globos que se te escapaban de la mano torpemente…

en los osos amorosos decían que se iban detrás del arcoiris… pero actualmente y ya de más pequeña es una teoría que no me satisfacía en exceso.

y las palabras no dichas? y las lágrimas no lloradas? y los abrazos que se quedan a medio camino (un subir los brazos disimulado y entender que no, que toca otra cosa, dos besos, la mano, un qué tal y gracias)?

me encanta flotar, últimamente cada vez que me meto en el mar pienso “flotar es como volar” y me quedo ensimismada viéndome flotar, me acuerdo de alguna escena de Lucia y el sexo, y me entra un poco de fiebre de verano.

estamos compartiendo termómetro (ahora que hemos conseguido que funcione el digital), yo me lo pongo y digo
36,1
nuri dice: me toca
36,5 te gano

he hecho zumo de limón con las manos, me van a saber a limón hasta mañana por lo menos…
es como la sal del mar que nunca se acaba de ir del todo, o la arena que siempre aparece de sorpresa dentro del ombligo o detrás de una oreja

la playa me pone más rubia (esto es incorrecto, porque no soy nada rubia, pero cuando vuelvo de la playa y me miro pienso, oyee estoy más rubia)

como esta casa está llena de libros, de rebote yo estoy llena de palabras… estrategias del deseo de la “peligrosi” me persigue (es como un karma, como lo de caerme dos veces de la hamaca verde-que ya no es verde-) dice lo siguiente

Habíamos contraído una manía
y las manías son excluyentes

algunas palabras las digo para mi, en el agua, mientras floto…
otras se van como derritiendo por ahí, se escapan debajo del flequillo, se quedan pegadas a la toalla…
estoy todo el rato pensando
no forzosamente en cosas distintas.

cada día un poco más rubia y un poco más morena igual las palabras no dichas se hacen novias de los globos perdidos… no sé, es una explicación igual de posible que la de los osos…

*el tiempo se para, el tiempo no corre… me pides un cuento, y yo te lo cuento… me encanta

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