He encontrado una moleskine de los tiempos de antes de… antes del blanco y negro, antes del punto rojo o podría decir de los tiempos felices… pero no, no voy a decir eso…
Hablo mucho de mis padres en este cuaderno que curioso
Mi padre
Mi padre
Hablo de mi padre, mi padre de antes
Que raro

Hoy no me apetece ir a comer a casa, aunque es una buena alternativa para no comer sola, para comer bien… tiene su precio a pagar que no es solo llegar hasta el quinto pino, sino todo lo que implica, las preguntas, los interrogatorios, esquivar a mi madre que tarde o temprano vendrá a subir la ceja ante mi mundo en miniatura
Esta soy yo – un desastre – pensará ella – feliz – pensaré yo (o intentándolo al menos)
Que pena – pensará ella – que aventura – me ilusionaré yo

He vuelto a intentar poner la lavadora (hasta me he leído las instrucciones), solo un aclarado- hace tanto ruido que creo que vamos a salir volando, la lavadora, la casa y yo..al mundo de oz…. Woooooo!!!!

Voy a llamar a casa, no les puedo esquivar siempre… y tampoco hay un plan mejor

A veces escribo bien
Cosas de antes. Cosas antiguas

“yo nunca tiro los cuadernos, simplemente los desperdigo por ahí, los pierdo sabiendo que un día los encontraré y pasaré 3 horas en el suela rodeada de papeles bomba… bombas anti desmemoria, bombas que me impiden decir que no quise antes, que me impiden olvidar los carteles, los rincones…”

“hoy pensé que era la primera vez que oía a mi madre decir la palabra preservativo, la ha pronunciado así preser – vativo, como con prisa para acabar la palabra. También hemos hablado del amor (en concreto), de la gente que no se quiere
A uno quiere
B otro dice que quiero, pero no, no quiere
A se empeña en creer que B le quiere y mientras entretiene el tiempo porque tiene miedo de no poder seguir engañándose mucho tiempo”

“No sé, es que somos raros
Nunca podré ser una escritora profesional porque pongo muchos “no sé” y muchos “y” además me olvido de los acentos… Eso me pasa en la vida real, no sé y lleno un hueco, un “y” y dejo algo unido, engancho las cosas y las personas a base de conjunciones diminutas. Y, como los acentos se me olvidan, a veces la vida se hace un lío y entonces no sé. El no sé es un poco miedoso, detrás de él hay muchos sé, por no quiero… ejemplo
¿qué nos pasó?
No sé
Es como un armario empotrado que ocupa poco hueco y sirve para tirar todos los trastos, no si al final todo tendrá relación con los muebles y
No sé…”

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