eso piensa Pepita mientras se dirige a ver a Lola…
Lola sonríe tras el mostrados, mira la receta con ojos de risa

No, no, no… y abre un bote blanco, muy grande. Saca un caramelo envuelto en papel celofán…- ¡Toma!
y después se mete en la trastienda…
Pepita solo escucha ruidos y más ruidos, cajones y cajas, puertas y el canturrear de Lola. Regresa triunfante con un frasco de cristal muy grande…
– Mira – le dice sonriendo como si fuera la cosa más fácil del mundo – sólo tienes que guardar aquí las lágrimas, y cuando esté lleno te lo bebes junto con un caramelo y ya veras que bien, se te desharán todas las palabras…
– Pero, el doc…
– ¡Que doctor, ni que doctor! Ahora va a saber ese más que yo (Lola pronuncia el ese mirando hacía arriba como pensando “ese”)

-Pero lo otro, lo otro mala cosa.
– ¿Lo otro? – preguntan con un hilito de voz
– Si Pepita hija, lo del corazón… De ese de eso no sé yo. Yo también tengo cáscara de naranja, va muy bien, pero tú no…tú eso no.
– Y entonces…
– Entonces, llora mucho..si se te llena el bote te lo bebes, y si quieres un abrazo vienes y si quieres otro pues también. Pero eso, mala cosa niña…
– …
– ¿te duele, no?
– Muchas veces no, a veces escuece
– Así es como es, desde el principio de los tiempos.
– ya…
– Aunque es cierto que hay cosas que ayudan… ¿dónde lo habré puesto? – de nuevo desaparece y empiezan a oírse todo tipo de cacharreos. Al volver lleva una tarjeta arrugada en la mano… Mira…

“Fábrica de ilusiones” Fabricamos cajas de besos.

– Puedes intentarlo, no siempre tienen disponibilidad. Yo una vez pedí un cojín saca alegrías y la verdad que funcionaba de maravilla – si supiera donde lo he puesto – Lola se vuelve a perder detrás de su mostrador mágico

Pepita agarra fuerte la tarjeta. la esconde en su bolsillo, el de al lado del corazón.
– Adiós Lola, muchas gracias… ¿entonces la receta del doc…?
– ¡Tilaaa, que le den tila al doctor y que le quiten el bigote!

Hace frío en la calle. aunque la tarjeta le hace cosquillas en el pecho ¿será de verdad?

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