y cosas así….

la pena y la alegría son como las bolsas de plástico, que hacen mucho ruido pero luego pueden ocupar tan poco espacio (si eres apañado y sabes doblarlas así en triangulito, ya ni te digo, pero yo no sé, yo sólo sé arrugarlas y hacerlas un gurruñito), también pueden hincharse de aire y lanzarse a volar, si te descuidas vuelan muy lejos y acaban metidas dentro de una peli indie

y si te descuidas te invaden la casa

así es…aparecen en los cajones, dentro del carro de la compra, dentro de los bolsos…

así que habrá que elegir bien de que son nuestras bolsas, si son de pena siempre podemos agurruñarlas en el fondo del cajón, pero aviso ¡ojo! apareceran, pero aunque tarden años y años las bolsas también se desintegran o se la cuelas a alguién que venga de visita…. ahora las hacen incluso de esas de fecula de patata, perfectas para la pena insoportable…

porque tenemos que soportar la vida y por eso hay que desintegrar la pena

he vuelto
contenta
con muchas bolsas llenas y otras arrugadas al fondo de la mochila….una sensación extraña de normalidad…

ya se que es parte de la vida
pero de momento me sigue extrañando

me gustaría que alguién me prometiera algo para siempre… pero no es posible, pero sí que es posible que lo que sientes, se quede para siempre, que las heridas de cuando sonries (porque eso deja heridas también aunque sean deseadas, es como hacerse un tatuaje queriendo) se queden dentro, te hagan grande el corazón

pensaré eso…
y cerraré mis bolsas bonitas, llenas de cosas bonitas, llenas de ojos muy abiertos y verdes, de cuestas arribas, de cuestas abajos…

y la suerte que tengo… porque todos los días me tiran por dentro y me hacen más grande….

un muaaaaaaaaaa para todos los que lo quieran, porque será que se lo merecen 🙂

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