Joaquín siempre desayuna allí y siempre busca alguién a quién hablar… el sol de febrero es una excusa barata para sentarse en la calefacción. El sábado tuvo suerte. Porque el dinero no da la felicidad

German sabe hacer tostadas sin puntos suspensivos y tiene el truco perfecto para hacer un colacao mágico, nada de sobres que disolver en la taza, no, no. Es el colacao resucita – muertos. Está deseando llegar a casa, nadie lo nota, pero él sí, a pesar de eso sonríe y se aturulla porque necesitaría llevar lentes
Pero los subtitulos de la tele no los ve nadie.
En su vida secreta baila agarradito con Carmen, leen libros en la cama y ella le recuerda: No ves nada Germán ¿Cuándo vas a ir al oculista? Y él le da un beso en el ojo y le dice: Mañana, mañana. Porque el dinero no da la felicidad.

Vanessa (con dos eses) es una patinadora estupenda… Cuando sale del trabajo se quita el uniforme, se pone una diadema y se quita el maquillaje. No le gusta, pero piensa que así parece más mayor. Hoy llueve en Barcelona pero ella va a patinar al Park Guell. Porque el dinero no da la felicidad

Ana sonríe tras su cristal, siempre se acerca la gente desesperada y ella querría regalarles vuelos sorpresa, le gustán todos esos viajeros despistados, los que llegan con el dni en la mano el pelo revuelto y la sonrisa averiada… Ella les ofrece un rescate y una sonrisa, mientras piensa en llegar a casa y ponerse a buscar ella, próximo destino: Nueva York. Porque el dinero no da la felicidad

Janis se lo pasa bien trabajando. Esta enamorada, un poco, lo justo para sonreír sin medida. Cariii el bocadillooo que estoy esperando…. Los días que libra nadie se rie tanto en el pans… Porque el dinero no da la felicidad

Carla es dependienta y sabe de estas cosas. Nunca envuelve el chocolate. Total ¿Para qué? Se acuerda de Cristina y se le cae alguna lágrima tonta. Luego mira las manos de la gente. Les desea feliz dia y tiene fe, porque sí, porque el dinero no da la felicidad.

Los secadores. Las canciones. El corte inglés. Los aviones. Las manos. Los abrazos. Los besos y los calcetines de cebra se aproximan bastante a mi idea de la felicidad

sólo hay que tener fe

porque quizás
porque tal vez
porque no me resigno.

Contra toda esperanza- Gioconda Belli

Porque los poemas de mitad de la noche bien valen todas las ojeras del mundo.

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