y él, un niño rubio con cara de malo, se puso en pie

le acusamos de salvar al mundo de la locura
¿Cómo se declara?

y él, con desgana, haciendo una pompa de chicle verde, dijo:

absolutamente culpable

el juez del bigote espeso subió una ceja, carraspeó,

ejem ejem… ¡que le detengan, entonces!! ¡¡ha confesado!!!

y así nos va…

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