y ahí reside todo el problema…

fueron felices para siempre

¿siempre?

yo nunca te dejaré

¿nunca?

nunca me iré

cuando tenía 6 años era una niña rara, porque veía nomos, así sin g, hablaba con la gente invisible de las cortinas y no tenía muchos amigos, si mi madre tardaba más de la cuenta en volver de la compra (si en mi época con 6 años o quizás 7 te podían dejar 20 minutos sola en casa y no era un drama) yo me ponía a llorar, inventaba todo tipo de desastres, que le había pillado un coche o lo que fuera… y lloraba como una desesperaba y pensaba con toda la fuerza que me quedaba que me tenía que morir, que sin ella me tenía que morir…

luego ella llegaba y el mundo volvía a moverse…
un día indeterminado se me pasó, aparentemente….

el otro día en sectal entendí que los cuentos nunca (¿nunca?) pueden tener razón, nos quieren pero se van, les queremos pero nos vamos….

de pequeña le debí preguntar a mi madre si se iba a morir y creo que me dijo que ella nunca me dejaría… ahora sé que eso es imposible, me dejará o la dejaré yo, incumpliremos nuestras mutuas promesas…. pero el cuento puede corregirse

y decir: pero siempre te querre y siempre llevarás un trocito mio dentro de ti… siempre

yo me creí que todo era inmutable y no he parado de llorar, por los que me quisieron y se fueron, y por los que quise y a los que deje, daba igual… ahora sé que sólo existe aquí

y aún así a veces la pena pica, escuece, araña mi cara de niña de 6 años y pienso en si puedo hacer algo por salvar lo que me importa….
será cuestión de reescribir las palabras, de imaginar otra manera de ser, de querer… colocaros en otro lugar….

cada día me siento un poco más “sola” (en el sentido de ser una sola) y no he decidido aún si eso me agrada….

Oración: rómpeme el corazón ¿lo escuchas? vale, pues ahora pégalo de nuevo, ponle una tirita, dale un beso y dile que no se pare nunca, nunca jamás, aunque esas palabras sean mentira…

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