he llegado a casa y mi madre no estaba. se ha ido a casa de una amiga, me gusta mucho que tenga amigas, cuando yo era pequeña mi madre no tenía amigas, tenía hijos, pero yo quería que tuviera amigas, no me parecía normal…ahora entiendo que le valiamos, que uno siempre puede elegir el tamaño de su universo.

he ido a hacer pis como siempre y entonces he empezado a llorar, he pensado en cuando llegaba a casa y tú estabas, porque siempre estabas, porque no podias no estar, no podias elegir, atrapado en ese rincón de suelo…y yo entraba en casa y saludaba
Hola!! (así con varias admiraciones)
y sabía que estarias, que quizás llevarás un rato solo… y giraba el tabique y aparecias y ensayabas una sonrisa o sonreias de verdad, me acuerdo del día que volviste a aprender a sonreír, cuando hicimos el “salto del tigre” en el poyete de aquella habitación del hospital.

Ya sé que no eras feliz.

Pero mándame un email porfavor, o un telegrama y dime que ahora sí, dime que sí

por favor por favor por favor por favor por favor por favor
y dime que no tenga miedo y en la postdata me llamas miguitas ¿vale?

y ahora me voy a lavar la cara sin restregar para que no se me ponga roja y a disimular, que viene lagordi y me lee sin mirarme, me atraviesa y ve que he llorado y piensa que qué va a hacer con esta niña tan loca que os ha tocado…

pero tú escríbeme ¿vale?
te quiero

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