como esas raspas tan temibles de las que nos avisaban las madres mientras comiamos

¡ten cuidado con las espinas!

yo más de una vez me atragante con las espinas invisibles, me dormí angustiada con esa raspa imaginaria que me atragantaba y amenzaba mi sueño inocente…

los antojos son más redondos…atención: incoveniente. Al ser redondos se hinchan como globos….

antojada de un segundo imaginario que existe en mi cabeza
por un segundo
y una palabra quizás
y la sonrisa de saber que he ganado

porque el día que dejemos de jugar también dejaremos de estar vivos….

vuelvo a casa (muy pronto, ahora siempre vuelvo pronto, ahora tengo 12 años, soy buena niña y no me apetece salir, sólo tengo ganas de mi antojo, porque no me cabe nada más…hoy estoy preñada de antojo) adelanto a un matrimonio, llevan bolsas de la compra….
habla él: habrá que tirar las aceitunas.
ella: pues yo las probé y están bien
él: pues a mi me supieron malas
ella: pues a mi no
él: será que tenía yo un mail sabor de boca y entonces
ella: será eso….

que las aceitunas no se atraviesen nunca en mi camino, imploro al Dios de los raros…. y vuelvo a tirar mi moneda imaginaria, me da igual lo razonable

si ya lo dice mi jefa que a mi me falta sentido común (entre otras cosas)

(y yo me pregunto ¿y qué me sobra?)


* Antojo: dícese de eso que se desea con los ojos del corazón y de la absoluta sinrazón, a menudo imposible de cumplir pero imposible de resistir… ejemplo: ver a christina y querer tumbarla en el suelo….

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