El hambre es una palabra para escribir poesía
pero yo no

el hambre, con h, con b y r…
con b y r como alambre

hay hambre que se enreda y otra afilada que se clava…

existe el hambre primera…. la de Miguel con las nanas…el hambre desoladora y negra

está también el hambre de la piel, el niño que llora desesperado el primer día de colegio…. la adolescente que se tumba quieta en su cama y llora sin hacer ruido, llora con el mute pulsado porque le escuece la piel que no le toca nadie, está el hambre vacío cuando el cuerpo te reclama tocar a quién ya no se puede y tú rebuscas en la memoría de tus manos, de tu mejilla, cómo fue el último beso, quisieras guardar para siempre su voz, su tacto…

y también está ésta otra…el hambre brillante que me atraviesa, que me lanza a la calle, que me cierra los ojos a media tarde mientras la memoria traza fíguras, el hambre que me palpita debajo de la lengua

¿la véis?
sí, justo aquí

sabe a fresas, a medusas disfrazadas de fresas… porque yo no puedo comer fresas, pero si puedo morder(te)…el hambre que se arrincona bajo las uñas y sale a trompicones a estrellarse contra el teclado…

me muero de hambre. stop. cierro los ojos. stop. como helado. stop. mi mano desde aquí te recuerda. stop.

y es que como dice Cristina

Es mejor estar siempre vestida

No me enseñes el puma

y yo no te enseñaré la gacela

o vístete la palabra

y tomemos café.

y yo añado: o no. stop.

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