Escribo y no limpio
Pienso y no cocino
Beso y no ordeno
Hablo y no programo

La revolución me arrebata como cualquier otra obsesión, esta tiene mejor fin que ninguna otra

y podría precisar y hablar de la revolución de los niños que piden barcos de papel, de la piel, de los abrazos desconocidos… pero es que no como casi, no duermo casi y resulta que soy feliz….

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