una mancha diminuta de rotulador en el sofá rojo

de pronto es una mancha enorme

la vida hormiguita se pone las botas de 7 leguas, aquellas que permitian al gato ese ir a todos lados

y se me aprisionan unas ganas de llorar extrañas

esta mañana paseaba al sol

y la vida era tan pequeña y redonda que me cabía en la palma de mi mano

luego es eso, un rotulador, que se hace de noche, no tener ganas de la cena y el cerebro haciendo conexiones neuronales erroneas, conjugando verbos pasados, trayendo a la cabeza fotos en blanco y negro

seguro que en la sección de autoayuda de elpais describen esto de un modo extremadamente antipoético

la crísis del domingo…

bah, yo nunca leo esa sección, yo leo las cartas de los lectores y a Almudena (aunque hoy no toca)… y la entrevista a la Moix. Leo desordenada…

el domingo tiene horas de reloj de arena antiguo

me apetecen bravas, una película, dormirme en tu mano.

Ayer cuando gritabamos en la plaza, yo pensaba en tu cuello, eso también es revolución.

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