Siempre que iba a la botica de Lola lo hacía como el naufrago que busca la tierra..

Siempre iba con los ojos demasiado rojos y con la sonrisa demasiado pequeña

y dejaba que ella hurgara en la trastienda, botes y más botes de cristal…

la escuchaba sin rechistar y salía de allí apretando fuerte su solución

Pero esta vez entró decidida…

¡quiero una cáscara!

Lola parpadeo minimamente…

Sí- repitió ella- una cáscara fuerte

(continuará…)

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