un día se me puso el corazón rojo

tan rojo como las piruletas

tan rojo como el muñeco que impide cruzar la calle

tan rojo como las cerezas

tan rojo como el pumpumpum

quizás no fuera algo tan inusual, pero en ese momento tenía el corazón de plástico, llovía todos los días y yo no sabía como rescatarlo, sólo quería poner un día detrás de otro… no pararme, para no caerme…

y ella llamaba todos los días a la puerta
toc toc toc toc toc TOC TOC TOC TOC… me mandaba letras que se quedaban pegadas a mi corazón de plástico, me mandaba sonidos que traspasaban levemente la cáscara del corazón

un día llegó una caja a casa
era roja

como mi corazón

y yo, como Pauline, cometí la torpeza de volverme a enamorar… en una cafeteria mientras tomaba chocolate con churros y abría una caja roja… no sabía las consecuencias fatídicas de ese instante, ignoraba que existía Antonia, la leche de cabra, los buses que se equivocan, los cuentos a medias, los garajes infinitos, el wasap y los muñecos de risa petrificada, no conocía a caridad, ni a las ardillas, nisiquiera sabía lo que era un minairón…por no ser no era ni andaluza, y pronunciaba el ejque con perfección. y sobre todo no conocía a la niña monstruosa, a la monstruosamente gigante niña que eres….

¡¡FELICIDADES MISS Z!

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