si dependiese de mi

tu alegría

te pintaría dibujos y los colaría bajo tu puerta

nubes, casas, soles que sonríen, vallas y caminitos que llevan al país de OZ, donde las madres son siempre felices y las hijas nunca se sienten madres de sus madres, pero si de sus hijas…

como cuando me enfadaba y me iba (a Albacete), salía al pasillo y cogía el ascensor, siempre volvía con mis dibujos, un tequiero (así tojunto) y un lo siento, escrito con mayúsculas desiguales (bailarinas)

no sé dónde plantarte la alegría y las sonrisas

pero es que ya no depende de mi

tampoco de J, aunque tú lo pienses..

el camino a OZ siempre va por dentro, lo he aprendido cayéndome sin cesar (no me dejabais caerme, ni subirme al tobogán, ni bañarme donde no hacía pie), poniendo baldosa tras baldosa…

a mi también se me rompen a veces los escalones, y me quedo sentada en el suelo esperando que vengan los arquitectos del alma, que venga el aire, que venga el mar o que vengan los besos.

suelen venir cuando me levanto y me sacudo el polvo de las manos, venga vaa

te has dormido con J y se escapa el amor flotando, amor difícil y complicado y amor puro y sencillo, madres-hijas hijas-madres

os quiero mucho y sé que no puedo dibujar lo que no existe

pero te puedo dar la mano

(a ver si un día te animas)

y podemos llevarla al parque y decirle que sí, que se caiga, que siempre habrá besos de curasana

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