Yo era de esas niñas que se quitan las costras, con las rodillas siempre peladas (porque también era de las que se caían siempre), mi madre me regañaba diciendo que así nunca se curarían y que se quedarían marcas (ya se sabe, amenazas apocalípticas maternas)

Tenía razón

cuando te tocas las heridas, quedan marcas

pero si se curan

las heridas se curan

un día te despiertas y te miras las rodillas, las manos y no hay marcas

otro día te despiertas y el corazón se te ha puesto rojo (él solo, sin avisar ni preguntar, a su rollo total)

se respira distinto sin miedo

se respira como cuando llueve

o como cuando hace mucho sol

 

*Y saber que quizás vuelva a caer, y saber a que saben las heridas y saber que en el fondo no puedo evitar ser así, una niña con las rodillas peladas y el corazón en la mano

 

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