Has tenido una pesadilla, he ido natillas en mano para tocarte la cabecita rubia y decirte que ya está, me has cogido la mano como cuando eras lo más pequeño del mundo (hace ya casi un año y no puedo parar de recordarlo todo, me vienen imágenes cada dos por tres a la cabeza)…

mientras hacía todo pensaba en este post

en este título que pienso tantas noches

tú te duermes y yo me voy a hacer esas cosas que hago regular, pero que son importantes, hacer la cena, limpiar, tender, recoger y escribir… el orden siempre es ese,  lo más importante va lo primero y lo más prescindible lo último (aunque es lo que más me gusta)

casi siempre hay mucho silencio, a veces pongo la radio…

en el silencio me hace runrun la cabeza y me acuerdo de que en mi casa, cuando era pequeña, la tele se pasaba el día encendida, siempre siempre (y cuando digo siempre es siempre) estaba encendida. Yo no tengo (todavía) tele, a tuabuela se le ha estropeado y me la imagino metida dentro del silencio este nocturno y…

ya sabes

te acabo mojando el pelito rubio con lágrimas saladas

no sé cómo llegar a su pena, como sacar su alegría, pienso si ella ha sido muy alegre alguna vez, intento pensar y la recuerdo jugando cuando yo era muy pequeña, imagino que entonces si, después ya siempre preocupada y enfadada, siempre luchando con todo, hay que ser fuerte, hay que ser orgulloso y hay que ser perfecto

creo que yo sólo soy orgullosa, sentimiento que no me da mucha felicidad que digamos…imperfecta y fuerte solo si lo pone en el guión

pero yo querría abrazarla muy fuerte, decirle que la quiero (se lo digo sí, todos los días antes de colgar el teléfono), que la quiero aunque me vuelva loca, aunque nunca me diga ni que me quiere ni que está orgullosa de mi (otra vez el orgullo sale de paseo…a ver si se va y no vuelve), que la quiero aunque me haga dudar de mi (en realidad dudo yo, es mi absoluta responsabilidad pero voy durante un segundo a pensar que tengo menos terapia y más realidad y que pienso como todo el mundo)… que la quiero tanto como para no saber qué hacer…

¿en tus pesadillas qué verás?

mañana sale el sol y hay paseos y no toca ni cocinar… Igual hasta cazamos algún beso despistado

espero y deseo que nunca te sientas impotente conmigo, que siempre puedas derribarme de un abrazo, como ahora lo haces, que sigas siempre sonriendo como cuando por las mañanas…

 

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