me pregunta muchas veces la srta unicornio (sí, si te he cambiado el “nombre”)

voy a … ¿tienes un capricho?

me voy…si tienes un capricho, me dices

y yo cada vez me quedo pensando, pensando en mi incapacidad para pedir casi nada, que va más allá, que es casi incapcidad de desear nada que dependa de otros… sí tengo antojos, caprichos… a veces me los doy y otras me los racionalizo (me digo que no, que ya me compraré eso que no necesito o que eso otro que si necesito está después de eso otro que necesito más)

desde que me volvió el hambre todo me vale, me da igual carne, que pescado, que paella, y si me dices pollo lo dejo todo (pero que sea de corral claro está), no concibo un desayuno sin dani, sin zumo y sin sandwich (sin que se caiga comida al suelo y besos por la mesa, podría añadir- nota para mi, esto escribirlo en un paréntesis)

 

podía haber sido una niña caprichosa, porque siempre tuve máas de todo de lo necesario… pero solo tenía hambre de besos, de tiempo, como si el estómago fuera el corazón y nunca me bastara

y cuando descubrí que fuera de mi casa también se rifaban besos, entonces me convertí en una caprichosa verdadera… y siempre quería más, más tiempo, más besos, más quédate aquí siempre…

los cuentos no son tan fáciles y a veces los demás no pueden dar lo que tú quieres

se van

y te quedas otra vez con el agujero ese

he subido muchas escaleras con el corazón en la mano, he bajado de muchos columpios y me he asomado a muchas ventanas…. al final del viaje encontré un secreto, si me tocaba el ombligo era capaz de darme amor a mi misma… y nadie me hacía la cena mejor que yo, ni me cantaba mejor, ni me arropaba mejor…

no tengo medida…

me gustaría poder decir(te) un día…. quiero…

y no tener miedo de que del otro lado me digan… justo se ha terminado, que se den la vuelta a los bolsillos y me miren con cara de ” no pasa nada”

si pasa, pasa que gestiono igual de mal la basura que las decepciones, que los desencuentros y los adioses…

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¿qué quieres?

nada, yo no quiero nada…. eso es lo bueno de mi

, quizás no es nada bueno (ni de ti, ni de mi, pero quizás sea lo que no podemos pedir, ni desear, quizás sea eso lo que nos tiene aquí, jugando a este juego que es bonito, que es fácil, que se juega sin ropa y entre paréntesis, con los ojos abiertos y las manos apretadas)

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