pequeño, redondo, con sorpresas que encienden los ojos y prometen aventuras, la jefa se nos va y su alegría me hace chiribitas, un día extraño, con el corazón muy rojo, muy pequeño (tan pequeño que es capaz de caber dentro de un barquito de papel, felicidad frágil y efimera), pequeña como tú que estás un poco malita y te acurrucas sobre mi y yo retrocedo a hace casi un año, te acaricio la cara, tu cara que aún cabe en mi mano, te miro y sé que nadie te quiere más que yo, deseo que te quieran mucho, que te miren con amor, así como lo hago yo…

me vuelven los deseos de inmortalidad, los agujeros negros diminutos amenazan con abrirse a mis pies ¡¡ey ey quieta muchachita!! . me digo, y me hago la cena, una cena que es un desayuno, con doble de queso que pega agujeros, que devuelve al día su color verde manzana

lloro un rato así desordenada, lágrimas caóticas y sueltas, una sobre el plato y otra en el ratón, otra cae por el pasillo mientras corro con el ordenador y su batería críticamente baja

no son lágrimas azules, son verdesmutantes como los ojos de la srta unicornio, que se va a hacer famosa y la miraran con un ooh en la boca (la miraran sin saber muchas cosas, porque hay cosas que solo se ven muy de cerca y con los ojos cerrados)…

hay post que se quedan inacabados

como este

porque no puedo escribir más…porque me pueden las ganas de dibujar corazones, de tirar besos (vaya díaaa Elena, vayaaa díaaa tienes- me regaño muy poco en serio)

… (continuará)

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