era un día de esos en los que el invierno da treguas, y el sol aparece para aturdir al personal

Pepita había abierto un poco la ventana (que salga este aire tan gris y entre algún rayito, debio pensar)

cuando se quiso dar cuenta estaba dentro

un globo grande, enorme, de color turquesa

de esos que cualquier niño querría tener y agarrar fuerte para que no se volara… un globo de los que se pegan al techo y te saludan todas las mañanas hasta que un día arrugaditos y feos desaparecen

lo miró varias veces

pestañeó

le guiñó un ojo

y por último pensó

miratúquebien

lo acarició con un dedo (con ese sonido de plastico de fiesta que hace crikcrik) y lo llevo dando toquecitos a su cuarto, lo soltó justo encima de su cama y le dijo hastamañana

y al día siguiente ahí estaba

y al otro

y al otro

Pero ese no era el trato, los globos son para volar (le dijo algún día entre el sexto y el 212) así que lo arrimó a la ventana… y lo soltó con las dos manos abiertas y el corazón parpadeante

pero globito no se iba

se quedaba

pegado a su ventana (como un romeo imposible)

lo empujo un pelín

y nada

se quedaba y como si fuera arte de magia algo le empujaba hacía dentro…

un día y otro

si no fuera porque es un simple globo diría que la ha domesticado

(¡qué cosas tan raras diría!)

algunas noches antes de dormirse y de mirar desde su cama que su globo sigue ahí

se acuerda

ella no sabe hinchar globos… nunca ha sabido

se queda terriblemente preocupada

pero piensa que en fin

mañana será otro día

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