cuando las emociones suben y bajan como en la montaña rusa llega un momento de mareo…

es ese momento en el que decides que te has montado suficientes veces

una más quizás sea maravillosa, y te pongas a chillar con la piel hacía arriba

o quizás acabes verde y con la cabeza cerca de una planta

j se ha dormido, muy pronto, después de mucho enfado y un coscorrón tonto

yo me he quedado dormida, muy pronto, a su lado

al despertar me moría de frío (mientras el sol, a su bola, ajeno a mis emociones térmicas, inundaba la habitación), he pensado

elena, tú no estás bien. stop

me pesaba tanto el cuerpo

(me pesa a ratos también el corazón, la piel, los ojos)

he recogido juguetes, he bebido agua cual naúfraga de mi desierto particular…me he sentado aquí y he leido a paola, a carol (mis preferidas) y también a nemopuk (ese blog maravilloso y fascinante que quiero pensar que es realidad y no ficción, porque su historia de amor me maravilla y fascina y me dan ganas de achucharle siempre que le leo)

he pensando en ponerme calcetines y una sudadera

en escribir a ver que salía

 

un post, para mi

y

una carta, para ella

 

decir lo mismo pero distinto

niñasol me recordó el otro día que hacía años del apagón… yo no suelo recordar el día, ahora me da por pensar que quizás no ayude, quizás las cicatrices de la pena no ayuden a calmar tanto mareo

mis ganas de abrazos, de besos

a veces hay que aceptar los noes en la vida

j se enfada, se tira hacía atrás y se da coscorrones

y yo cierro los ojos, me los tapo con las manos y miro por una rendijaa veces, qué díficil

 

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