el otro día (que podría ser cualquier día) escribí una entrada (que no aparece ahora), entradas fantasmas para blogs fantasmas..se llamaba saber perder y hablaba de como J había perdido un nenuco bebé y a shusi (aquella barriguita china que M me regaló como símbolo de amor y de aquellos hijos que nunca tuvimos), yo esperaba un disgusto considerable…pero no

El apego material (y emocional y a veces incluso sensorial) que tengo yo, no parece habérsele transmitido (será por eso que los hijos nos mejoran)

Mientras yo doy vueltas a mi misma.

Llega el verano gota tras gota. J crece cada día algo más, cada día aprende una palabra (o 2 o 3) y las repite tan feliz, cada día quiero morderla un par (o mil) de veces, cada día quiero decirle a ojosbonitos que sigue teniendo los ojos marrones y que a dónde vamos y a dónde venimos (que a veces me hace nudito pensarlo y otras soy capaz de no pensarlo, pero…), pero cada día el sueño se me cuela en los párpados y en las manos y me despierto con susto ¿¿qué? ¿me he dormido? para comprobar que hay que empezar a correr

Sueño bebés, que sueño yo sola y que ni siquiera sé si tendrán que seguir dormidos y soñados mucho tiempo (quizás siempre, no sé)

Dice compiloca que tecleo muy rápido, será que tengo prisa, prisa por escribirme, prisa por contarme… que luego ya son prisas de la otra vida

Soy feliz, en VERDE y en mayúsculas.. Sí

Aunque haya días que se me saltan las lágrimas (porque yo no sé perder, porque me duele D, porque me duele lo que podría ser y no sé, porque me duele aceptar que no toda la felicidad de los que quiero está en mi mano)

Aunque haya días en que todo es un mundo (un mundo chiqui chiquitín como dice J)

La gente feliz también llora, también necesita hacerse bolita y que le toquen el pelo. No es una cuestión de felicidad, es una cuestión de sentirse, de vivirse. Mis tristezas de ascensor no hacen de este mundo un sitio peor, estoy convencida…Así que hay días que le digo a J que nos subimos a la cama (ya esté hecha o sin hacer) y nos quitamos los zapatos (patos patos) y leemos cuentos (su cabecita en mi pecho) y nos hacemos besos y pedorretas y está todo muy sucio (o no) y las estanterías siguen un día más sin colgar (y los que les quedan) y sigo sin llamar a mi médico, sin llamar a la guarde futurible de J, con las conversaciones del wasap a medias y con migas por todos lados (cama incluida).

A veces solo quiero apoyar la cabecita yo y que me leean un cuento…que me digan que es muy bonito este mundo tan verde, que me recuerden que esto no es un sueño, que es verdad…que esta es mi vida, no es la que soñaba con 20…no soy tan rubia, ni estoy bien peinada, ni tengo novio (creo que novia tampoco, pero ni siquiera lo sé…tengo una ojosbonitos que pernocta besos y pocas ganas de preguntar nada)…

quiero que alguien abrá los ojos tanto como los abro yo…cuando J dice

Hola mamá, te quiero

¿cómo no voy a ser feliz?

¿cómo no voy a veces a sentirme pequeña?

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