eso te he dicho hoy, J y tu has repetido roquilla, con esa legua de trapo que ya casi no lo es..

y huele a rosquillas, igual que olían y sabían aquellos croasanes de la facultad, aquellos por los que me saltaba alguna clase infumable, yo no jugaba al mus, ni bebía, ni fumaba…solo a veces me saltaba clases para comer croasanes que sabían y olían a rosquillas

me pregunto si un día tengo otro hijo, olerá igual su pelo

ha nacido b y yo piso sin parar en él, en futuro mininovio y en excompi…en su casa sin cuna, ni carro, ni orden, y en que tienen dos brazos y los corazones rojos, y así no importa que se adelanten los bebés.. tú también lo hiciste y yo tampoco tenía mucho más para ti (tenía una cuna y un carro que nunca usaste, así que ya ves), sigo sin tener mucho más y días como hoy te paseo a la velocidad de la luna (despaciiiiiiitoooo y sin gravedad) para que te duermas al llegar a casa, aunque te duermas sin cenar y vestida y yo entro y me abro unas patatas fritas de emergencia y me siento aquí, que ir al psicólogo es carillo y me falta tiempo.

pienso qué le diría a campanilla si volviera a verla, lo primero que soy feliz con J, aunque estos días extraños esté azul casi siempre, aunque dude de muchas cosas y luego que estoy desorientada y que por favor me fabrique una brújula mágica, ella diría que la que sabe hacer esas cosas soy yo misma y lo diría con dulzura y candor y yo me cagaría en ella (con dulzura y candor eso si), así que no voy al psicólogo y en vez de brújulas mágicas construyo kist de supervivencia para el puerperio (para excompi) y trato de olvidarme de que quiero un abrazo, y me digo también a mi misma (con mala leche y el dedo en el ojo) que me tengo que abrazar solita y que eso es muy bueno para el desarrollo emocional, el equilibrio  la madurez y ..blabla bla….vaya mierdas J, vaya mierdas…

la única ventaja de estar tan cansada y de este calor sin fin, es que me duermo casi sin sentirlo

me ducho oyendo esta canción, porque quiero pensar que lo bueno, la suerte es coincidir, lo demás son desastres cotidianos de la vida, que no deberían empañar los milagros pequeños (los olores a rosquillas, los besos sorpresa, la piel, coincidir, las tardes en los parques sin aspiraciones de salvar el mundo)

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