han venido días azules

el frío y las naúseas a la vez

pero mientras me late dentro un corazón…

en un rato vamos a escucharle

soy una mala enferma (no sé si hay buenos enfermos, es que encontrarse mal no mola, no mola nada) y me surgen los deseos, las necesidades y las exigencias…

no sé que parte de todo configura mi todo…

cuánto hay de hormonas y cuánto de descubrimientos doloroso y cuánto de miedo o de pereza

a veces somo frascos opacos para nosotros mismos

sería tan sencillo ordenar las emociones (como en el cuento ese que casiperfecto le lee a J), Pero yo. como el monstruo de colores estoy confusa, yo como una niña sin prisa me olvido de que los días están llenos de horas y de minutos y que nada es tan urgente, y que nada es eterno (ni el silencio, ni el dolor, ni las palabras no dichas…)—

mientras yo escribo esto, J ve un capítulo de pepa, pepa trata en vano de aprender a silbar y J también, la veo, la miro, sonrio…la vida es eso también ¿no? tratar de aprender, observar muy atentos… poner los labios en forma de O, tú sílbame que decía aquel ratón.

si viene el frío, silbaremos

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