j va al colegio, al cole…como decimos para abreviar, a la escuela como dice ella a veces.

tiene una pofora y un amigo que se llama A que quiere ir de su mano camino a casa, mientras su padre (el del crio) y yo suspiramos por la velocidad de crucero de 2 peques de 3 años dados de la mano.

ha sido una semana larga, bonita y larga…

a veces entre duchas, comidas, recoger, wasapear, discutir, mediar, consolar, dar teta, poner lavadoras, pasear, comprar…

a veces respiro y paro, a veces leo cosas que me remueven

y me apetece ponerme aquí a escribir, a echar pestes del mundo, de que no me gusta llevarla al cole corriendo y enfadarme porque no existe el tiempo infinito y no puedo darle su tiempo. pestes de las guerras, de la violencia, del jodido machismo de mierda que impregna todo y que se me antoja el origen de todo, sí, porque las guerras las llevan los hombres principalmente y yo tengo un hombre en miniatura en mi sofa, inofensivo, con sus pantalones vaqueros talla 3 meses y su sonrisa de bebé

hoy he llorado y me he alegrado, de poder llorar porque no quiero dejar a J triste en el cole, porque no quiero olvidarme que es pequeña, que es dulce, que es mi niña, que no se la trague el mundo por favor, invento una plegaria de esas mágicas… y mientras mi niño llora porque tiene sueño y entre medias guardo ropa de verano sin saber qué hacer con la ropa supuestamente femenina ¿la guardo para él? (eso implica dar por hecho tantas cosas, cosas que no quiero, que yo ya no quiero dar por hecho…primero que va a ser un hombre cis y segundo que aunque lo sea será “normativo” y querrá llevar esa ropa tan aburrida que clasifican en la sección niños)

es una locura esto de ser madre, es una responsabilidad tan grande que creo que ya nunca se acaba

no me gusta que J pegue cuando se enfada y a la vez tampoco quiero que crezca indefensa, desconocedora de su propio poder, no quiero que sea una niña buena (como yo), ni que la peguen en el cole (como a mi), ni que encuentre una pareja que la mal trate (como yo), no quiero que descubra con treinta que no sabe enfadarse y que además nadie le valida el derecho a enfadarse..coño ya!..no quiero que nadie le diga si está guapa o fea sin que ella lo haya preguntado (y preguntándolo tampoco), no quiero que se cabree cuando no le quepan los vaqueros (como yo) ni que se deprima cuando se le caigan (como a mi) porque es complicado encontrar el límite entre estar buena y ser una flaca que da asco (arrg)

quiero que aprenda a pedir ayuda, asumiendo para ello que las demás estarán también en función de sus necesidades

y quiero que sea feliz

y ya que estamos que coma fruta y que se lave los dientes

que sea feliz

y yo entre medias, aunque quizás no lo parezca leyendo esto, soy feliz, feliz y viva, estoy más viva que nunca y no quiero dejar de enfadarme leyendo cosas, sintiendo cosas.. pero tengo ganas también de hacer, cada vez más me apetece montar una guerrilla del amor…o que sé yo

explotar el mundo y hacerlo nuevo

primero hacerme nueva a mi, eso está claro y ahí ando

también educar personas nuevas que cambien el mundo.

 

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