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a veces envidio la inocencia (nivel 4 años, le calculo) de la tiaM, esa manera suya de pensar… me merezco esto tan bueno porque llevo toda la vida esperándolo o si dios (a veces también le envidio esa creencia) ha hecho esto será para bien

me lo dice y me callo, si acaso le dijo un aja sin convicción

pienso como integrará en su mente todo lo que sucede fuera de sus ventanas, yo a veces quisiera cerrarlas todas, no enterarme de que estamos en guerra, que es feminismo o barbarie, que estamos en el ojo del volcan de la revolución y que además a esta guerra se entrecruzan miles de otras, consciente de que esa ventana por la que yo miro es reducida y tiene filtros de colorines ( y me gusta de fb y que se yo)

otras veces no envidio nada, porque saber que posees un tesoro te hace sentir poderosa, privilegiada y fuerte, como Matilda cuando descubre que se puede castigar a las personas adultas. No me merezco la buena suerte, igual que nadie se merece la mala, pero está aquí en la palma de mi mano, en la sonrisa bonita de mis niñes y ahora también en la revolución de los martes y jueves.

Qué fácil es domesticarnos “hoy has venido más tarde” dijo J y yo pensé en el principito y en el zorro, basta tan poco para acostumbrarse a algo… Lo pienso también en el cole cuando C me mira sin mirarme, cuando a veces sí que me mira y cuando a veces sí que sonrie, lo pienso cuando después de dos meses descubrimos que tiene cosquillas, lo pienso con pena y dolor cuando imagino que el año que viene quizás no le miren igual… cuando pienso que quizás alguien diga ” esto no puede ser” y destruya el espacio que hemos construido, de paciencia, de respeto, lo pienso con rabia cuando el ruido de fondo opina que lo hago fatal y que no sé poner límites ni controlar.

Pues oye, tienen toda la razón…no se poner el límite, no quiero, no me interesa (creo que hay demasiados, en la vida y en los colegios, demasiados límites absurdos que nos alejan de los verdaderos) la mayoría de las veces, por eso J y Y se duermen más tarde casi siempre, porque me los imagino con 60 años hablando de esas tardes-noches en las que jugaban con globos por el salón, también les obligo a lavarse los dientes claro (para que cuando tengan 60 no estén desdentados y se hayan arruinado a pagarse implantes) pero estoy convencida que eso no lo recordaran igual. Por eso no dejo que me dejes dormirme, por eso sigueme despertando, por eso entre besarte y recoger la cocina, elijo besarte, por eso ayer sobrevivimos al viaje al centro de la tierra y volví a casa tan feliz, tan afortunada.

como diría la bruja averia

Viva el mal, abajo el capital

 

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ha vuelto la adolescencia

la que debería haber sido, mejor dicho

porque para mi nunca fue

morderme los labios mientras sonrio y mando besos…contar las horas, pensar canciones, de pronto se hace verano en mitad del otoño

ha vuelto la sorpresa

y esta extraña sensación de “casa”, como si todo hubiera sido un juego de pillar larguísimo y por fín hubiera llegado a casa

he ganado

hoy no me pillan

casa

porque alguna vez va a salir bien, alguna vez no me iré ni se irán

porque alguna vez, puede ser esta vez

contigo

 

cuando seas madre comerás huevos

y sabrás hacer huevos fritos, con puntilla y sin que te dé miedo que salten

sabrás también hacer croquetas

te acordarás de decírles que se laven las manos

y coser botones

y no lloraras sin ton ni son, no empezarás a hacer manualidades imposibles cerca de la crítica hora del sueñohambre

te acordarás de la dosis de apiretal sin mirar internet

guardarás las medicinas con orden y tendrás el termómetro en un sitio fácil de encontrar

mentiras todas

y sobre todo mentira que llegarás a un lugar diferente, como desbloquear el nivel último del Mario Bros

serás la misma que has sido siempre

pero ahora cuidarás a una persona o a varias, ahora tus recuerdos se grabarán de otros colores y tus preocupaciones se mediran por esas caras.

a veces me descubro tan igual que siempre, tan parecida a una elena de 6 años que inventaba historias, tan parecida a la que con 10 le quiso fabricar un vestido a mi madre (con retales, to desigual y absolutamente sobrevalorado), tan igual a mi yo de 22, cuando me independicé y al volver de noche a casa me entraba llorera, y no era de pena (o no siempre) era que me emocionaban muchas cosas…

aquí estoy, incapaz de controlar el caos, con los dedos llenos de pegamento y dos niñes destrozándome la cocina (J le da una gelatina a Y, la gelatina llevaba viviendo en la nevera un tiempo difuso, así destapada y a medio comer, Y alterna la gelatina con trozos de queso y J me grita “que se come lo negroooo”)

esta mañana en urgencias mientras le miraban el oido a Y, parecía yo una madre de verdad…de esas súper resueltas, de las que no se ponen las lentillas caducadas …

es todo mentira

menos el amor