dice excompi que estamos intensas, y sé que lo dice sonriendo y contenta, sé que se alegra todo lo que sabe (que es mucho) y que no echa cuentas de si ahora me despisto (más aún) con los mensajes por contestar o si monopolizo (más aún) nuestras conversaciones con un

“pues tormenta dice… pues…”

y yo sonrío

me acuerdo de un post de la rayito, uno que está en el libro naranja

me acuerdo de leerlo en su momento y sentir calor, pensar en ese deseo que ocupaba todo

los 20 años

y también los 23

y también ahora, esta adolescencia con ojeras y responsabilidades, este volver a reirnos de todo, de nosotras las primeras…

hacernos pequeñas cada noche un rato, acordarnos de la suerte todos los días

no la de las casualidades, que también

sino la de les niñes que nos llaman en sueños (y nos dan patadas voladoras, sí eso también es suerte, porque están vivos y sanos), la de las naranjas y los armarios repletos

la suerte de la nostalgia ante un libro, una camiseta y un collar de bolitas

la suerte de la desesperación de querer escribir algo minimamente bonito, mientras contesto a J que está de excursión en una granja que cerca tiene un bosque con lobos (y en verdad…sisshhh guardarme el secreto,no estoy escribiendo esto sino enviando un mail a el colegio para informar que nos mudamos de granja), mientras le doy la teta a yuri y rezo (no sé bien en que sentido) para q se duerma ya o bien se baje ya

ahora se baja y se pone sobre un trozo de papel de regalo y pretende envolverse a si mismo

y la intensidad debe ser desear contártelo y pensar la risa que te haría

hoy tampoco van a dormir pronto

hoy tampoco ingresaré en el club de las madre perfectas

pero J va a cantarme una canción en chino, porque por las noches va (sic) los lunes y los martes y los días de su cumple, va a clases de chino

si esto no es la intensidad

será, seguro, la felicidad

ç

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