a veces me ataca en mitad del metro, con la llorera puesta…meto la mano en el bolsillo y saco el huevo kinder que me ha cogido

te quiero – pone en el papel brillante

y sé que no es casualidad, sé que ha remirado entre todos y ha cogido ese, me lo como a mordisquitos y entre lágrimas y pienso que eso es el amor, sí, ese huevo en mi bolsillo…y al llegar a casa oigo vocecillas, y están ahí en la cama contándose cuentos.

y hoy vuelvo en el bus, con Y y sus cosas (sus nooo nooo) y me fijo en una adolescente que nos mira y sonrie, la miro y le sonrio yo también, deseo que Y y J sean así algún día, como me parece que es esa niña (que ya no es niña). Y como no está para contarselo, lo escribo aquí

y ella, antes de cruzar volando, me escribe “besos para mis niños”

y desplaza de mi top ten de frases preferidas a esa de “le hemos ganado una lavadora a la vida” (por cierto hoy también, hoy se ve el fondo de la cesta)

a vece me invade una sensación tan redonda, se me llenan los ojos de planes y quiero darle al pause, quedarnos aquí para siempre… La felicidad tira piedritas y yo le abro la ventana, las recojo contigo y las llevo al mar

quedate, quedate

 

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