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hoy A no duerme en casa

duerme en su casa, las pocas veces que hemos ido, siempre acabo pensando en lo que hacía allí cuando nosotres no existiamos en su vida, en sus noches de manta y libro, con las gatas al lado, en sus maratones de series o sus sábados de insociabilidad

pienso en su casa sin luz y en sus años complicados, pienso que mientras ella luchaba por encontrar un camino de baldosas amarillas, en hacerse un hueco feliz en si misma, en hacer de la ciudad arisca un sitio feliz, pienso en ella mirando fotos o buscando viajes, pienso en ella entrando quizás con pereza en la caja de cristal (dónde nunca nos vimos en todos esas años)

esos años en los que yo me embarazaba y paria y criaba y sufría la revolución más grande mi vida

pienso que ella no sabia que en algún lugar de esa ciudad (de la que estuvo a punto de irse más de una vez) había unas criaturas a las que iba a querer, que iban a ser también sus niñes.

A no dormia aquí

y nuestro Y cuando por fín se ha dormido, ha dado la vuelta sobre si mismo y ha musitado con su vocecita (por favor por favor que no se me olvide nunca esa voz que tiene) mamáa, hola mamá (le encanta decir hola), yo le he metido un dedo en su manita y se ha dormido y yo he llorado un poco.

y la he echado de menos más que nunca en estos 8 meses, me hubiera gustado decirle…la felicidad es esto, me hubiera gustado decirle que no quiero que crezcan pero a la vez me muero de curiosidad por verles crecer, que pienso en un Y adulto, sin esa voz dulce, quizás con barba, que se yo (igual nos sale hipster o moderno) y me parece todo tan bonito

y nunca había valorado tanto la vida

y a la vez nunca había sentido tanto ese miedo a perderla.

quiero tener arrugas y cumplir 300 años por lo menos (quizás entonces ya me haya aburrido, quizás entonces ya no haya machirulos en la tierra ni plástico en los mares – ay ojalá-) con ella (contigo contigo contigo)

te voy a cuidar mucho – me dijo ayer

ya lo haces

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mientras no escribo, ha vuelto a ser verano

se ha acabado “el año”..porque mis años empieza en septiembre y acaban en Junio

luego está el verano, como un paréntesis dónde todo es posible y donde el “ya mañana lo hago” cobra un sentido diferente al del resto del año (alomejor si eso, en verano igual sí que lo hago)

mientras no escribo, A sigue echando raices en nuestro corazón…algunas noches podemos hablar y otras solo conseguimos abrazarnos, otras ni una cosa ni otra, es lo que tienen los pequeños seres, que ocupan espacio…un espacio gigante, esas noches mágicas en las que la piel nos deja de extrañar, no puedo dejar de repetir que tenemos mucha suerte

Suerte

encontrarnos en este lado

poder mirarles juntas

saltar los charcos, subir los puentes, perseguir las pompas y nadar

en estos días de no escribir, he escrito mucho (en mi cabeza), a veces escribo hasta libros enteros…a veces (me flipo) y pienso en abrir un subblog para hablar solo de las cosas que me vienen a la cabeza con esto de la crianza, cuan difícil me parece hacerlo diferente, hacerlo consciente y dejar de escuchar todas las voces de la cabeza, esas que no son mias pero que están ahí

a veces solo querría escribir de lo que me gusta olerles, a y a j y a mi A

otras volviá del cole empujando el carro y el mundo me resultaba tan extraño, coches, coches, ruido, gente, tiendas, colores…. que solo quería escribir sobre los animales tan extraños que somos y lo absurdo que es casi todo (recuerdo un día que pasé por la puerta de un bar, recuerdo unos señores en la puerta- quizás 70 años- fumando y hablando de política, recuerdo pensar…”serán conscientes de que igual se mueren mañana?”)

ha sido un año muy cansado

muy bonito

y he tenido miedo

sigo teniendo miedo, pero me pongo las gafas de cientifica loca y los analizo…los esparzo por mi mesa imaginaria y les pongo etiquetas de colores, volver a ser querida y querer, sentir que te quieren de manera incondicional. Puedes decirlo pero no creertelo, puedes razonar y decir ” ey Elena si eres muy bonita, por que no?”

y entonces te pones tus gafas de doscientos aumentos y te aguantas la risa ante tus miedos tontos… tú nunca dejarias de querer a nadie porque no supiera nadar o pelara mal las manzanas, ni porque fuera terriblemente desordenada, ni porque cocinara más que regular…

la medida del amor que nos enseñan de pequeñas, ser buenas o valientes o las salvadoras o las cuidadoras, que se yo…siempre hay que ser algo y siempre ese algo tiene como premio el amor… Yo tenía mucho miedo a que mi madre me dejara de querer, aún hoy siendo madre y sabiendo que les querré siempre que da igual lo que hagan o digan o sean, aún hoy, tengo miedo de “hacerlo mal”… y aunque ya no nos enfadamos como cuando yo tenia 15 (menos mal!) a veces vuelve el hielo y yo me veo volando hacía aquel pasillo en el que salia a hacerle dibujos, “perdóname, te quiero”

y viene A y va y me quiere

y me da la mano a través del pasillo del avión y se rie cuando pongo cara de susto y suspira cuando al abrir el armario todo vuelve a estar desordenado

y me cura tanto, me cura tanto que no me quiera distinta..

y me cura tanto, que les quiera como yo

en algún rincón dentro de mi, hay una niña pequeña…que ha salido a un pasillo muy largo, ha dicho “me voy” (y se ha ido muy digna de su casa) y está sentada en el suelo, y de pronto algo cambia y en vez de dibujar una casa (con arbol, vallita y tejado) en vez de eso….pinta el mar y una sirena, hace un avión de papel y lo tira por la ventana

escribe GRACIAS y lo tira

¿te acuerdas de otto y Ana?

Yo creo que ponia gracias

yo también creo que tengo el corazón más rojo desde que te conozco