hoy A no duerme en casa

duerme en su casa, las pocas veces que hemos ido, siempre acabo pensando en lo que hacía allí cuando nosotres no existiamos en su vida, en sus noches de manta y libro, con las gatas al lado, en sus maratones de series o sus sábados de insociabilidad

pienso en su casa sin luz y en sus años complicados, pienso que mientras ella luchaba por encontrar un camino de baldosas amarillas, en hacerse un hueco feliz en si misma, en hacer de la ciudad arisca un sitio feliz, pienso en ella mirando fotos o buscando viajes, pienso en ella entrando quizás con pereza en la caja de cristal (dónde nunca nos vimos en todos esas años)

esos años en los que yo me embarazaba y paria y criaba y sufría la revolución más grande mi vida

pienso que ella no sabia que en algún lugar de esa ciudad (de la que estuvo a punto de irse más de una vez) había unas criaturas a las que iba a querer, que iban a ser también sus niñes.

A no dormia aquí

y nuestro Y cuando por fín se ha dormido, ha dado la vuelta sobre si mismo y ha musitado con su vocecita (por favor por favor que no se me olvide nunca esa voz que tiene) mamáa, hola mamá (le encanta decir hola), yo le he metido un dedo en su manita y se ha dormido y yo he llorado un poco.

y la he echado de menos más que nunca en estos 8 meses, me hubiera gustado decirle…la felicidad es esto, me hubiera gustado decirle que no quiero que crezcan pero a la vez me muero de curiosidad por verles crecer, que pienso en un Y adulto, sin esa voz dulce, quizás con barba, que se yo (igual nos sale hipster o moderno) y me parece todo tan bonito

y nunca había valorado tanto la vida

y a la vez nunca había sentido tanto ese miedo a perderla.

quiero tener arrugas y cumplir 300 años por lo menos (quizás entonces ya me haya aburrido, quizás entonces ya no haya machirulos en la tierra ni plástico en los mares – ay ojalá-) con ella (contigo contigo contigo)

te voy a cuidar mucho – me dijo ayer

ya lo haces

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