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la tristeZa escrita así, con Z mayúscula, es como desde mi sinestesia diminuta visualizo esta bolita gris que se ha instalado en mi pecho

se ha quedado aquí y a ratos no la siento, a ratos voy y vengo, hago más o menos automáticas (más bien poco porque yo siempre he sido malísima autómata) las cosas que tocan (la comida, pues mal pq no me apetece ni hacerla ni comerla) vestirme (Pues mal porque no me apetece y me pongo la misma ropa de ayer y quizás la misma de mañana)…

a veces me paro y la bolita se expande y como las telas de araña de espiriman (heroe absoluto de Y) me llega a las manos y los pies y me doy cuenta que ando despacito o que estoy muy cansada…

me he acabado un libro “No sabes lo que me cuesta escribir esto”, precioso y revelador, cuando leo tampoco siento que estoy triste, la bolita se hace caparazón y yo vuelo dentro del libro (creo que esto es algo así como un superpoder mío de toda la vida, por eso leo tanto)… El cerebro es un lugar fascinante, capaz de crear vida después de la muerte, se mueren neuronas, autopistas y carreteras, se cortan los hilos que llevan la información y el cerebro (y la persona que lo sustenta, claro) es capaz de conseguir nuevas conexiones, me he acordado mucho de mi padre, he revivido su lucha con el tigre, sus enfados y sus frustraciones, despertarse en un cuerpo que es cárcel, encerrado sin palabras que describan el miedo (solo los ojos muy abiertos, que lloran o miran al infinito) y sin movimientos que le lleven lejos de ese miedo…

le dijeron “no podrás” y él hizo magia, su cerebro se salto las normas y consiguió mucho más de lo esperado, mucho menos de lo deseado. Un día el tigre despertó y creo (nunca lo sabré porque yo no estaba y no he querido preguntar a quienes si estaban) que tuvo miedo, que a pesar de estar tan enfadado y harto de la puta vida, creo que tuvo miedo y no quiso irse

mientras leía pensaba en que podemos hacer magia con el cerebro y a veces no con el corazón, a veces no somos capaces de trazar caminos diferentes, de bajarnos de las palabras, de reventarnos el cascarón de miedos, de tirar las mochilas por un acantilado y volver a empezar… O quizás sí

La jefa se ha enamorado, me dice que se mandan canciones y que cree que se ha enamorado (si se cree, es que si), le digo que yo a la semana de conocer a A creé mi primera y única lista de spotify (yo y la tecnología somos así), se llama A…

Cuando le mandé una foto a A, de su lista, con esas canciones que me ardían en los oídos cada mañana, me dijo que justo estaba haciendo lo mismo, su lista que se llamaba E

No sé si estamos en carreteras secundarias que van a parar a la misma autopista (ya sé que te dan miedo y no te gustan, pero luego llevan a la playa, así que merecen el susto), no sé si solo es que el gps se nos ha perdido en medio de un tunel… Sé que querría volver a las canciones.

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si lo piensas bien, la palabra suena como a insulto (hasta rima, insulto adulto) y sin embargo niña, niño, niñe a mi me suena tan bonita, a veces me da la sinestesia …

he regañado a una persona, que se supone que es adulta, que se supone que se encarga de les niñes del cole y que se supone que trabaja cuidando personas, Y es muy rico, a mi siempre me persigue por el patio, le llevaba cogido del cuello de la camiseta, como quien lleva  a  un objeto, se lo he dicho y le he dicho que si no podía ya le demostraba yo como se podía sacar a dos niños de la mano (es fácil, tienes dos manos , un niño en cada mano), después he ido a chivarme (aquí nadie se chiva, porque chivarse debe ser cosas de niñes, pero yo si tengo que elegir, elijo esto) y sé que esto rebotará en mi, me da igual

tengo ganas de llorar

así en bucle, todo el día, todo el rato

me he debido cambiar las gafas esta mañana, J ha salido toda contenta y veloz (peinada rara, con una coleta y una horquilla, cada cosa a un lado), no se ha quejado de nada, quizás hoy lleve yo sus gafas… y solo veo lo que falta, lo que no hago, lo que no sé, lo que no me apetece…luego una reunión larga, inútil…papeleo absurdo que nunca se refleja en mirar a les niñes como personas pequeñitas, en arriesgar, en hacer cosas diferentes, en jugar más y regañar menos

yo tampoco soy mucho mejor que nadie

aunque nunca me aparte en el patio cuando me persiguen, aunque siempre les agarre de la mano suavecito y tenga mucha paciencia, a veces me miro al espejo y me veo adulta y muchas veces no me gusta

J, cumples 6

mi número favorito, la edad a la que siempre he pensado que querría regresar, la de la inocencia y la palabra, cuando las letras se transforman en cuento y empiezas a ser capaz de escribirte, ayer te leiste tu primer libro (largo) tú sola, así de una sentada y escribiste en la portada (por sugerencia de A) eL primer libro que me leí

J, cumples 6

a veces eres muy yo

pero sé que no eres yo

pero es difícil, se te caen las gafas como a mi, ves igual de mal que yo (congenitamente igual vamos), se te escurren las horquillas como a mi…cuando te enfadas en tu rabia veo la mia (la mia que no sale así como así, pero a veces me desborda), en tus celos veo los mios, en tu mamamamamama veo el mio, en tu miedo a que me vaya veo el mio a que me dejaran sola, te dan miedo (cada vez menos eh) a los perros, en tus peleas con la bici recuerdo las mias (con aquella que nunca nadie me bajó a la calle y que acabaría no sé dónde)

pero no, no eres yo

y yo si bajaré tu bici a la calle

y te diré que no dan miedo los perros

y te apuntaré a natación y a campamentos

y guardaré muy dentro de mi este miedo, a que seas tan yo, que seas tan poco feliz como lo fuí yo

porque después de los 6, vinieron los 7 y los 8 y enseguida dejo de ser fácil ser muy yo, enseguida ser yo empezó a ser algo complicado, ser yo era ser rarita

Hoy hablaba con la mamá de U y la mamá de A, ellos ya nadan y montan en bici, son más peques que tú, mamadeU me ha dicho “Bueno pues tu sobreviviste, no?”…y sí, sobreviví sin duda pero a veces no vivi, a veces apretaba un botón interno “piloto automático” y cerraba los ojos cuando se metian conmigo, a veces quería dar un salto y llegar al futuro…en el futuro es más fácil volver a ser quien quieras, es más fácil decir que no buceas porque llevas lentillas, que no tienes bici y ya está…

mis miedos son mios

tú no eres yo

mi deseo para ti este año, es que nunca quieras saltar años, que nunca pierdas esa inocencia con la que decias el otro día en la playa “me encanta escalar, he escalado súper bien, soy una escaladora super buena de 5 años”, siempre serás buena en aquello que a ti te haga feliz

y no, no eres yo

no quiero que seas yo

pero súbete las gafas de vez en cuando*

*aunque sisshhh secreto, un día a alguien le encantarás con las gafas caidas y te mirará con amor, como A a mi y te dirá J, cariño súbete las gafas (e igual, quizás, ese día te acuerdes de mi)

 

estas mismas que pisamos, todos los días

seguirán y no estaremos nosotras

casi siempre que vuelvo sola (pero con les niñes) y tarde a casa, me invade esta sensación triste/melancólica de estar en el barrio, volví hace 3 años, un poco antes de que naciera Y, me compré esta casa, J empezó el cole, muchas cosas que construyen un barrio, mi madre se mudó al lado y es un lujo que a veces molesta, pero que casi siempre reconozco como una suerte, el barrio sigue parecido a siempre, no muy limpio, no muy bonito y muy lleno de tiendas que cambian cada dos por tres, el barrio que a veces me recuerda a mi yo adolescente, a veces paso por el banco de invierno dónde hacíamos los recreos en COU y también por el banco de verano (en uno había sol y sombra, respectivamente), cuando me acerco a casa de tiam y miro su trocito de cielo (que es mi cementerio particular, donde ir a guiñarle un ojo al lele y a la yaya) me imagino asomada a la ventana, comiendo pan con azúcar y también si me esfuerzo un poco, veo a mi madre con mofletes, coletas y calcetines altos y a la tiam y a la tiarubia escondiendo tesoros (papeles brillantes de los caramelos) entre el barro (que yo ya conocí asfalto), en el portal que he conocido muy diferente puedo ver a mi padre y a mi madre besándose aprovechando cuando se apagaba la luz, por aquella calle la fábrica de patatas del abuelo y me acuerdo de la historia de cuando nacieron los mellizos de tiaT y él dijo “Dos!!!a quién se le ocurre, que mujer más ignorante”

Yo he construido unas rutas nuevas, el parque, al que no recuerdo haber ido yo de pequeña, pero al que Y y J irán hasta que se aburran, un día A perdió la cadena de bolitas y al día siguiente estaba allí (un milagro cotidiano), un día J y Y montaran por la pista (y alomejor yo también) sin rueditas y a lo loco.  Coger el bus a la quinta, donde quizás un día estén las cenizas de mi padre, la frutería de enfrente del cole, el super pequeño (y la cajera de los gatos que es apasionada de Egipto  y le cuenta a J cosas de faraones), el super grande (y la frutera que alucinaba con que Y tomara teta aún) y el super mediano, que a mi no me gusta pero A siempre acaba yendo y trayendo justo lo que falta. Nuestra casa que se ha ido llenando cada vez más, primero vino nuestro Y con su sonrisa permanente y con él las mantitas y los juguetes de chupar y tirar, que ya no nos valen, luego llego A primero un día si y otro no, luego un día sí y otro también, luego llegaron las gatas, con su imperio de silencio, tienen también sus lugares favoritos, A siempre encima de alguna ropa o bolso, C en lo alto del sofa o en su mansión, y los libros se multiplican por todos los rincones (y los zapatos y las pelusas). También conocemos a los vecinos y ellos a nosotras, somos muchos pero siempre coincidimos con algunos, el señor mayor tan amable, me recuerda a mi abuelo tanto que a veces me dan ganas de tocarle la mano, el cubano que llama a J “la rubia más guapa del edificio”, la vecina de los perros y la vecina sorda que nos mata de sustos cuando se asoma a la ventana (baja la persiana -dice siempre A  y yo siempre lo olvido). El bar de las bravas número 2, que sospecho nos va a gustar más que el número 1, ya le he dicho a V que lo hemos testado y que está muy bien.

Si voy por la calle de las tiendas, pienso en tiam. Mi tío tiró sus cenizas por la calle porque era por donde le gustaba pasear a ella y a mi me parece bonito, la calle A no es el mar o un lugar así, pero sé que a ella le habría gustado y se habría reído con su risa esa, la de ponerse roja “Aquí me habéis tirado entre el zara y el mercadona, a quién se le ocurre”

y vuelvo de noche, cansada, echando de menos a A, echando un poco de más a los niños (a los que les quedan 200 baterías de pila aún ), pensando en que por aquí quizás caminó mi madre hace mucho tiempo, pensando en qué recuerdos tendrán J y Y, odiaran el barrio como nocari? que se hizo hipster y se fue para no volver, se irán y volverán? Cuando vuelvan, estaremos nosotras todavía aquí?

A dice que le da igual el barrio donde vivir, mi madre siempre mira pisos para que yo me mude o para mudarse ella o para especular (como si pudiésemos o quisiésemos, que es lo último que me apetece a mi), me dice “uy tu piso ya vale mucho más” y yo pienso “claro, antes era un piso vacio y ahora tiene besos, llantos de bebé, risas, contracciones de parto, más risas, abrazos infinitos, muchos llantos, amor, deseo, sexo, fotografías, lentejas y arroz, tortitas!! paredes sucias de pintura y de vomitao (esto podíamos ahorrarlo, pero la verdad es que ahí está), más abrazos, risas, guerras de cojines y cosquillas, pinturas, dibujos, imanes en la nevera, listas que no se cumplen, menús de colegios que no se miran, carreras, pelotas, piezas de lego que seguirán apareciendo por los siglos de los siglos, ropita que ya se quedó pequeña, amor..

un día está casa será sin nosotras

y el barrio

y las tiendas

y el cielo ese loco y bonito de Madrid

un día será, deseo una vida bonita y verdadera para Y y J, también larga y sana, espero que un día recuerden ese piso pequeña en la que vivieron (no sé aún cuanto tiempo, quizás toda su vida hasta que decidan vivir juntos e invitarnos a arroz, como dice Y), que no hace falta que se acuerden de cuánto era la hipoteca o del color de la cocina (verde!) pero que se acuerden de lo demás, que recuerden quizás (aunque sea por que lo lean aquí) aquella cama que fue de 2, de 3 y de 4 y luego otra vez de 3 y espero que algún día,  de 2 de nuevo y que recuerden que jugábamos al tren por el salón y que la locomotora era el paquete de pañales, que recuerden las tardes de pintar camisetas con A y a J haciéndose la vivaldi (la vivalda ha dicho hoy Y)

Hoy me recuerdo a mi misma (para apachurrar un poco la tristineza esta que ha venido sin permiso o para reconciliarme con ella, quien sabe) que hasta cuando creo que no hago nada, hago esto

fabricaros recuerdos

 

 

 

 

hoy ha venido la madre de L

L tiene 6 años, es la primera vez que está en un cole

me gusta hablar con las madres, (a veces son padres, pero casi nunca), normalmente tengo la sensación de que es todo muy fácil y muy difícil a la vez

me ha contado que tenía depresión cuando se quedó embarazada de L, que cuando nació pensó que era su culpa, que sabe que tenía que haberle llevado antes a terapia o a algún sitio, que está muy cansada (eso me lo ha dicho muchas veces), que trabaja todo el día y que tiene la sensación de que ha tenido 40 hijos, toda la vida cuidando

que quiere trabajar menos y estar por las tardes con L, que sabe que tienen que hacer otras cosas, que quizás araña y pega porque se aburre…

ayer me llamó la madre de R, que no quiere venir al cole por las mañanas, me preguntaba si había pasado algo, la mamá de R se preocupa infinito siempre (normal)

hoy cuando caminaba hacía el cole pensaba, ¿si me tocara la lotería qué haría? pensaba en tiempo, mucho tiempo, en sacar a J y Y del cole y buscarles una escuela libre de verdad y en viajar todes en la caravana, como esas familia que miraba ayer A, en que mi madre dejara de pensar en si tiene dinero o no para comprarse algo, comprarla una casa en la playa y comprarle la tranquilidad de todo está bien.

y vuelvo a pensar en lo que decían en la sectal el otro día, todo es amor y dolor, buscar el amor, evitar el dolor, me vuelvo a prometer a mi misma que voy a tener más paciencia con mis niños…que cuando A vuelva a tirarme media clase por la ventana respiraré hondo antes de quitarle de ahí, que seré más valiente con mis miedos o que seré cobarde y me los perdonaré, que respetaré mis nuditos de dentro, que encontraré tiempo para leer ese libro, para ver esa peli, para abrazarnos más rato antes de dormirnos, que leeré más con J y que le comeré más los pies a Y (ahora que aún se deja)

que no pasa nada si hoy no he hecho la comida, si O ha visto un rato la patrulla canina y si he usado el rato de trabajar para escribir esto.

no quiero ser adulta

cuando estoy enferma y tengo que pedir ayuda

cuando me duele algo y tengo que tragarme las lágrimas y fingir que no pasa nada (como ahora que quedan 20 minutos para comer y sigo sin ser capaz de salir de clase)

cuando no entiendo el mundo

cuando no entiendo el amor

cuando siento que me hacen daño

no quiero ser adulta y entonces algún mecanismo por dentro hace clack, y me vuelvo pequeña y vuelvo a estar atrapada en mi habitación, con la hoja en blanco y los colores, pensando que dibujo hacer para pedir perdón, porque algo habré hecho mal, me quiero enfadar y no me sale, me quiero enfadar y me sale regular, me quiero enfadar y me duele y me dan ganas de tirar objetos como hace R cuando está enfadado (Y yo que le obligo a recogerlos y le digo que no tire cosas, vaya coherencia la mía), me quiero enfadar y me da taquicardia, me quiero enfadar y me enfado, pero me duele y como no sé quedarme en el enfado enseguida acabo triste, llorando y queriendo huir…

me quedan 10 minutos

tengo 10 minutos para llorar y ser pequeña, que luego toca cuidar, siempre toca cuidar…

a veces me imagino que me siento en el suelo y digo

ya está, no cuido más

y me pongo a llorar

hay días que reniego de la adultidad, luego recuerdo que ser niña no se me daba mejor, que cuando eres pequeño tus problemas son grandes, que cuando tienes miedo de peque a que no te quieran sigues teniendo ese miedo de mayor, que de mayor a veces sabes decirte a ti misma que no te van a dejar de querer y que de mayor sabes quererte mejor (algo, un poquito, hay días que hasta mucho)

entonces soy capaz de tocarme un poco el pelo, de acariciar a elena pequeña, de subirle las gafas, limpiarle los mocos, desenredarle el pelo (vaah no eso no, a quien quiero engañar)

 

 

y sigue lloviendo

y el flequillo me creció, sí

también el pelo, mucho

tuve una niña

un niño

me enamoré una vez

y ahora otra vez

porque sigue lloviendo y saliendo el sol

y en verano hace siempre demasiado calor y siempre hay un día al año que es el más caluroso desde vete tú a saber cuándo

y fuí tía y cambié de trabajo y me enfadé y lloré

me compré un piso

aunque me sigo resistiendo al capitalismo feroz, pero soy prime de amazon, sigo votando aunque sea sin ilusión y sigo en las manis con la ilusión en el bolsillo.

ahora soy vecina de mamá y colecciono los frascos de cristal en los que me trae los garbanzos

J sabe usar el ratón casi mejor que tú y sabe que no existes y que hay quien tiene padre y que hay quien no, sabe mucho

Y sabe que le queremos hasta aquí y sigue siendo tan pequeño como para temer que se lo zampe un mamut si se separa dos milimetros de mi teta

el mundo sigue súper loco y yo sigo súper consciente, aún no me he vuelto normal (porque prefiero ser feliz)

algún día podrias volver un rato

porque no me acuerdo ya de como hueles

 

cuando seas madre comerás huevos

y sabrás hacer huevos fritos, con puntilla y sin que te dé miedo que salten

sabrás también hacer croquetas

te acordarás de decírles que se laven las manos

y coser botones

y no lloraras sin ton ni son, no empezarás a hacer manualidades imposibles cerca de la crítica hora del sueñohambre

te acordarás de la dosis de apiretal sin mirar internet

guardarás las medicinas con orden y tendrás el termómetro en un sitio fácil de encontrar

mentiras todas

y sobre todo mentira que llegarás a un lugar diferente, como desbloquear el nivel último del Mario Bros

serás la misma que has sido siempre

pero ahora cuidarás a una persona o a varias, ahora tus recuerdos se grabarán de otros colores y tus preocupaciones se mediran por esas caras.

a veces me descubro tan igual que siempre, tan parecida a una elena de 6 años que inventaba historias, tan parecida a la que con 10 le quiso fabricar un vestido a mi madre (con retales, to desigual y absolutamente sobrevalorado), tan igual a mi yo de 22, cuando me independicé y al volver de noche a casa me entraba llorera, y no era de pena (o no siempre) era que me emocionaban muchas cosas…

aquí estoy, incapaz de controlar el caos, con los dedos llenos de pegamento y dos niñes destrozándome la cocina (J le da una gelatina a Y, la gelatina llevaba viviendo en la nevera un tiempo difuso, así destapada y a medio comer, Y alterna la gelatina con trozos de queso y J me grita “que se come lo negroooo”)

esta mañana en urgencias mientras le miraban el oido a Y, parecía yo una madre de verdad…de esas súper resueltas, de las que no se ponen las lentillas caducadas …

es todo mentira

menos el amor

pasa como hoy

un señor mayor en su silla de ruedas, eléctrica, empujada (sin ser empujada) por su mujer (mayor también) y su hijo al lado (más mayor que yo)

pasa entonces que pienso que sería de nuestra vida, si siquieras así

pasa que hace calor de verano en pleno octubre

pasa que huele a recuerdos

y que tengo 37 años, 2 hijos

y que soy pequeña,  a veces necesito vaciarme en alguien, un abrazo muy largo…decir

he pensado en mi padre

llorar mucho y que me besen, a mi, en la frente

y divagar mucho rato, sobre si será mejor ser hormigas perecederas en este mundo de locos o si habrá nubes con personas transparentes sobre ellas

y ya por pedir, que es mi sueño, que me hagan el amor despacio, dormirme con el cuerpo blandito y el dolor lejos..

ese dolor de reconocer la vida, ese dolor de estar viva

ese dolor de consciencia

que no es malo, aunque duela

pero me duele

hemos ido a ver a tiaM

tíaM se marea y tiene que pararse cada 5 pasos, no saben qué es y mientras ella sigue esperando, esperando que llegue el amor que le han vaticinado todas las adivinas

tíaM dice que J y Y le dan la vida

así que hemos ido a verla

en el camino de vuelta a casa nos hemos encontrado con mimadre, que ha aparecido con tortilla (de madre) recién hecha, estaba empezando a llover y J se ha dormido en el carro y Y en la mochila…

Así que me he comido yo la tortilla de mimadre y he vuelto a ser niña, iba envuelta en un trapo, encima de un plato…sin tapper

a veces veo claramente la fragilidad de todo, a veces pienso que un día me faltaran los platos con tortilla y no puedo ni pensarlo, solo escribirlo se me inundan los ojos y el corazón…

en casa de tía M estaba una foto de mi abuelo, conmigo

esa niña pequeña, con gafas, flequillo y expresión concentrada (igual que la de J muchas veces), esa era yo

ese es el papá de la yayi – le ha explicado tíaM a J

Dentro de dos días cumple mi Y, un añito…mi niño cachorrito, feliz y salvaje

hay días en los que todo es tan visiblemente frágil, que necesitaría que alguien me tocara la piel, me acuerdo de lanuri…¡un poco de piel por favor! más intensidad y menos profundidad o que se yo

luego me he hecho un colacao

le he dado el antibiotico a Y

he acostado a J y la he tapado

he recogido juguetes

he visto una serie

he llorado pensando en dónde estarán

que bajen las nubes un rato, que vuelva mi abuelo el presumido, la tía rubia con sus chistes y sus pellizcos y que vuelva mi padre, el de antes, caminando y fumando un puro, aunque sea, hostia ya!

un rato chiquito

y que no se vaya ya nadie nunca más

o que me abrace alguien muy fuerte

para que me olvide,

para que olvide

que es imposible